diciembre 21, 2007

El año en cifras

Algunos dirán que con lo que se me ocurrió escribir voy a dejar en evidencia que estoy "shalado" y "pegado" con la pega... y puede que tengan un poco de razón, pero mal que mal, la pega me da de comer todos los días y me ha permitido lograr bastantes cosas... así que tan malo el asunto no es.
Lo que quiero hacer es una especie de balance. No sé si será con números rojos o azules. Eso puede quedar a la interpretación de cada uno, aunque a priori creo que está más que azul. Digamos que de un azul tan oscuro que llega a ser negro, como el sueter que usabamos para ir al colegio (al liceo en mi caso). En lenguaje coloquial alguien podría decir "puta que tiene suerte este gueón... siempre le resultan todas las cosas". Pero según yo, es mucho más que suerte. Es una construcción de cosas, como hace un arquitecto... una persona a quien quiero mucho alguna vez me dijo que uno es el arquitecto de su propio destino, y bajo esa premisa ha girado mi forma de ver la vida. Y parece que ha resultado. Aunque a veces me he dado cuenta también que esto puede tener algo de orgullo, por el lado de que me gusta hacer las cosas solo, sin tener que pedirle nada a nadie. No sé.
Casi siempre hago esto sólo en forma mental. Todos los años, cuando el reloj está casi a punto de dar la medianoche el 31 de diciembre. Religiosamente me doy aunque sea un minuto para pensar qué fue lo bueno y lo malo del año. Y este año, como me han pasado tantas cosas, da casi para hacer literatura. Así que se me ocurrió escribir todo para dejar testimonio de lo agradecido que estoy.
Con propiedad puedo decir entonces:
-Que mi nucleo familiar se expandió en un 50%, pues el número de integrantes subió de 2 a tres.
-Que el cariño y amor de familia este año ha crecido por lo menos en esa misma cifra, aunque yo creo que más, pues tengo la absoluta certeza que mi bella esposa me ama aún más que antes, y ahora también tengo el cariño de mi Benjamín, que todos los días vibra cada vez que me ve.
-Que creo que este año logré elevar la cantidad de llamados a mi mamá, y aunque todavía no nos contamos muchas cosas, creció por lo menos en un 40% la complicididad en algunos temas.
-Que sin temor a equivocarme, este año crecí por lo menos un 25% como persona. Aunque algunos no crean, he aprendido muchas cosas nuevas.
-Que soy un 10% menos intolerante que antes. Está bien. Lo reconozco. Es muy poco para todo un año, pero les juro que he hecho el intento.
-Que sigo siendo igual de gruñón y pesado a veces. En eso no he podido avanzar mucho. Sorry.
-Que este año crecí como un 10% en volumen (para adelante, para atrás y para todos lados). Pero me quedo tranquilo porque ya estoy trabajando en eso. Voy a ser tan esbelto como cuando tenía 15 años. Es mi meta este año. En un mes ya he bajado como un 5%. Felicítenme.
-Que en el aspecto profesional el balance remuneracional se incrementó al menos en 50%. No es malo. Considerando que son sólo 12 meses.
-Que mi experiencia en lo laboral también creció por lo menos un 30%. Después de cuatro años en un mismo lugar, fui capaz de emigrar a otra pega, y sólo seis meses más tarde pasar al papel couché. Tampoco es malo.
-Que mi suerte monetaria extra laboral... es decir los ingresos que me encuentro botados por causa de la buena suerte bajaron considerablemente este año. No me encontré tanta plata botada en la calle. De lo más que me acuerdo, fue de la luca que flotaba a mi lado en La Herradura, en mis vacaciones pasadas.
-Que sigo siendo bueno y cercano. El apelativo "amiguito" me persigue por las pegas donde he llegado.
-Que soy un 20% menos bipolar que antes. Que he aprendido a no guardarme cosas, por lo tanto soy un 50% más directo.
-Que en el año descubrí que soy un 60% más garabatero. Es más rico decir garabatos.
-Que mis sonrisas aumentaron por lo menos un 50% este año.
-Que Dios se ha portado más que bien conmigo este año. Nos regaló un angelito, nos cuidó de los peligros, de las enfermedades, nos dio mucho cariño a través de otras personas y ahora más encima nos está cumpliendo el sueño de la casa propia... ohhhhhh.
Y se me ocurren un montón de cosas más, pero para no latearlos lo dejo hasta aquí.
¿Qué más puedo pedir?

Doce años

De pronto recordé que tenía un blog. Busqué y busqué hasta que logré encontrarlo. Fueron más de doce años sin escribir nada. Me emocioné muc...