marzo 04, 2008

Mi experiencia con Juno

Hoy día hice un desarreglo. Hace tiempo que no hago algo fuera de lo normal. Salí a almorzar temprano y no tenía nada qué hacer. Me dio un poco de flojera volver tan luego al trabajo... eran apenas las 13:30, así que decidí ir al cine. Total, me queda al frente de la oficina. Lo malo en estos casos en que uno cuenta con un rato disponible es que nunca hay algo que a uno le interese ver. La decisión no era muy dificil... a la misma hora pasaban Mi Mascota es un monstruo... (o algo así) y otra que se llamaba Juno. Me incliné por esta última porque presentí que podía ser menos penca. Menos mal que no me equivoqué. Fueron 110 minutos que disfruté con la experiencia de esta adolescente de 16 años. Me encantó el personaje y su forma de ver la vida. Me gustaría tanto ser un poco como ella. Libre, sin aprensiones, ni temores. Muy racional (en eso sí nos parecemos), con un gran corazón y capaz de tomar decisiones adultas.
El asunto es que a medida que pasaba la historia fui recorriendo imagenes de mi vida. Pero no porque haya pasado por una situación parecida. Afortunadamente nunca quedé embarazado en la adolescencia. Si no más bien porque había flash de imágenes que me hicieron recordar pasajes hermosos de mi vida. Una pequeña lágrima salió de uno de mis ojos cuando ví nacer a su hijo. Me llevó al momento mismo en que nació mi Benjamín y me dieron más ganas de besarlo y acurrucarlo en mis brazos, aunque ya casi ni quepa.
Pero mientras veía la película no sólo ví eso. También pensé en muchas cosas. Como en lo bien que a veces me hace salir solo. El tener un tiempito para mí solito y no tener que estar preocupado de nada. Pensé en la Mariela. En lo terrible que debe ser para ella estar en la casa todos los días y cuidando a nuestro hijo. Pensé en que hace tiempo que no le digo "te quiero" con la fuerza que lo hacía antes. Y reflexioné. Qué bueno es estar solo derepente para poder darse cuenta de lo valiosa que es la gente que está al lado de uno. Así que decidí que esta noche le susurraré alguna cosa bonita al oido. Como antes. A ver si me perdona por lo alejado que he estado.

Doce años

De pronto recordé que tenía un blog. Busqué y busqué hasta que logré encontrarlo. Fueron más de doce años sin escribir nada. Me emocioné muc...