Te gusta que te soben?
Te gusta que te rocen?
Que te hagan sudar?
Sentir otro aliento a tu lado?
Que te respiren en la nuca y/o en tu cara?
Adoptar nuevas posturas?
Llegar al fondo?
O sólo la punta?
subir............bajar...........
entrar............salir.......
entrar frío............salir caliente y sudado..
siiií !!!!
Entonces.................
usa el Metro!!!!!
el Metro te cuida, cuida el Metro...........
La vida nunca deja de sorprenderte... Y los años no paran de correr... hay que mantenerse firme compañeros! La contienda es desigual!
febrero 02, 2007
Jordi me eligió a mí!!!
A propósito de buenas estrellas. Esta semana me entregaron el celular Nokia que me gané en un concurso de periodistas. Es bacanísimo. Toma fotos en distintos formatos, graba videos, voz, reproduce MP3, tiene radio, etc, etc, etc.
Para que vean mi buena suerte (y aproveche de sacarle pica a algunos), el famoso aparatito vale 500 lucas. Nada más y nada menos. Estuve tentado de venderlo a 400, comprarme uno de 50 y el resto darlo en pie para un notebook... todo eso hasta que supe que es casi exclusivo en el país. Se supone que no lo van a vender en Latinoamérica, a menos que sea por encargo... Ahí decidí tirar pinta con mi nuevo teléfono y dejé de lado mi Ericson azul que me acompañó como por 6 años.... Claro que le di la despedida como corresponde y lo embalé en una de mis cajas de cachureos y recuerdos.
Cuando lo fui a retirar me tomaron una foto y me mostraron otra que le habían tomado a mi ahora “colega de teléfono” (nada más que eso por suerte), Jordi Castell, quien fue jurado en el concurso en que participé (y donde obtuve el primer lugar), por lo que también le dieron uno de esos teléfonos. El loco quedó sorprendido con la calidad de las fotos, porque sólo éramos periodistas quienes las habíamos tomado.
En fin. Lo que quería decir es que por primera vez estoy muy cerca de la farándula. Estoy usando el celular ultimo modelo, top, top, top, que usan las estrellas de la TV ¿y qué?
Para que vean mi buena suerte (y aproveche de sacarle pica a algunos), el famoso aparatito vale 500 lucas. Nada más y nada menos. Estuve tentado de venderlo a 400, comprarme uno de 50 y el resto darlo en pie para un notebook... todo eso hasta que supe que es casi exclusivo en el país. Se supone que no lo van a vender en Latinoamérica, a menos que sea por encargo... Ahí decidí tirar pinta con mi nuevo teléfono y dejé de lado mi Ericson azul que me acompañó como por 6 años.... Claro que le di la despedida como corresponde y lo embalé en una de mis cajas de cachureos y recuerdos.
Cuando lo fui a retirar me tomaron una foto y me mostraron otra que le habían tomado a mi ahora “colega de teléfono” (nada más que eso por suerte), Jordi Castell, quien fue jurado en el concurso en que participé (y donde obtuve el primer lugar), por lo que también le dieron uno de esos teléfonos. El loco quedó sorprendido con la calidad de las fotos, porque sólo éramos periodistas quienes las habíamos tomado.
En fin. Lo que quería decir es que por primera vez estoy muy cerca de la farándula. Estoy usando el celular ultimo modelo, top, top, top, que usan las estrellas de la TV ¿y qué?
La buena estrella
Hace unos días me pasó algo que me llamó mucho la atención. Algunos, como mi amigo Lecaros, dirán que es sólo una muestra más de mi buena estrella, como me ha dicho él mismo en varias ocasiones. En esta oportunidad coincido plenamente con su definición y me sorprendo realmente de la suerte que a veces tengo, sobre todo en esta oportunidad.
Un día de la semana pasada justo a eso del mediodía estaba parado en el borde de las pequeñas olas de la playa La Herradura, en Coquimbo. Era para mí un día como cualquiera de los otros que llevaba ahí a propósito de las vacaciones invitadas por los suegros. Estaba observando el ir y venir del agua que deambulaba tímidamente a esa hora, cuando de repente vi frente a mis piernas el vaivén de un billete de luca. Aunque no sea mucha plata me maté de la risa, porque no puede ser que me encuentre plata dentro del mar (el agua me llegaba pasadas las rodillas). Lo más chistoso es que parece que esa era mi semana, porque sólo un día antes me había encontrado 4 fichas de luca en uno de los tragamonedas del casino de esa ciudad, y cuando metí una de las monedas en la máquina gané al tiro 3 lucas más.
Y así fue como recordé las muchas veces en que me he encontrado plata en mi vida, que haciendo memoria ahora ha llegado a mí justo cuando casi no he tenido ni uno. La mayor cantidad fue una vez cuando me encontré cerca de 30 lucas en un monedero viejo que estaba en un paradero en Chillán. El muy gil le preguntó a la gente que estaba alrededor si era de alguien. Hasta entró a la farmacia que estaba al frente para saber si era de alguien que estuviera ahí. Me acuerdo que tenía 19 años. Estaba trabajando en un pequeño mall de Chillán y era justo casi fin de mes, cuando no tenía ni uno.
Aún más chico, debo haber tenido como 10 o 12 años, estaba en el centro de Chillán como mi mamá y mis 2 hermanos esperando un trámite en el banco. Estábamos tan aburrido esperando que salimos a una galería que estaba a un costado. Uno de los locales era un fotocopiadora que por esa hora estaba atestada de gente. El frente del local era de puro vidrio y de pronto vi que había 5 lucas dobladas en el suelo. Entré tratando de pasar desapercibido y pisé el billete con mi pie. Luego me agaché y lo recogí tratando de salir también sin que nadie me notara. Recuerdo que llegué afuera y se lo pasé a mi mamá para que le comprara una torta a mi hermano chico que ese día estaba de cumpleaños y no había plata para celebrarlo.
Las otras veces que recuerdo fueron en Santiago, cuando estaba en la Universidad. Una vez me encontré en el pasillo dos billetes de 5 mil doblados. Todos pasaban y nadie los veía. Mientras que en otra oportunidad me encontré un billete de 10 lucas en las escaleras del Metro. Estaban bien doblados.
Todo esto, sin contar las innumerables veces en que miro al suelo y me encuentro monedas de distinto valor y otra infinidad de cosas: celulares, relojes, anillos, son las recuerdo ahora.
Así que concluí que en realidad parece que tengo suerte para encontrarme plata. Pero no así para multiplicar ese dinero. Pero tentando a la suerte, guardé el billete de luca de Coquimbo y hoy fui a comprarme un Kino para ver si me gano los 900 millones de pesos que están en juego. Supongan que resulta.
Un día de la semana pasada justo a eso del mediodía estaba parado en el borde de las pequeñas olas de la playa La Herradura, en Coquimbo. Era para mí un día como cualquiera de los otros que llevaba ahí a propósito de las vacaciones invitadas por los suegros. Estaba observando el ir y venir del agua que deambulaba tímidamente a esa hora, cuando de repente vi frente a mis piernas el vaivén de un billete de luca. Aunque no sea mucha plata me maté de la risa, porque no puede ser que me encuentre plata dentro del mar (el agua me llegaba pasadas las rodillas). Lo más chistoso es que parece que esa era mi semana, porque sólo un día antes me había encontrado 4 fichas de luca en uno de los tragamonedas del casino de esa ciudad, y cuando metí una de las monedas en la máquina gané al tiro 3 lucas más.
Y así fue como recordé las muchas veces en que me he encontrado plata en mi vida, que haciendo memoria ahora ha llegado a mí justo cuando casi no he tenido ni uno. La mayor cantidad fue una vez cuando me encontré cerca de 30 lucas en un monedero viejo que estaba en un paradero en Chillán. El muy gil le preguntó a la gente que estaba alrededor si era de alguien. Hasta entró a la farmacia que estaba al frente para saber si era de alguien que estuviera ahí. Me acuerdo que tenía 19 años. Estaba trabajando en un pequeño mall de Chillán y era justo casi fin de mes, cuando no tenía ni uno.
Aún más chico, debo haber tenido como 10 o 12 años, estaba en el centro de Chillán como mi mamá y mis 2 hermanos esperando un trámite en el banco. Estábamos tan aburrido esperando que salimos a una galería que estaba a un costado. Uno de los locales era un fotocopiadora que por esa hora estaba atestada de gente. El frente del local era de puro vidrio y de pronto vi que había 5 lucas dobladas en el suelo. Entré tratando de pasar desapercibido y pisé el billete con mi pie. Luego me agaché y lo recogí tratando de salir también sin que nadie me notara. Recuerdo que llegué afuera y se lo pasé a mi mamá para que le comprara una torta a mi hermano chico que ese día estaba de cumpleaños y no había plata para celebrarlo.
Las otras veces que recuerdo fueron en Santiago, cuando estaba en la Universidad. Una vez me encontré en el pasillo dos billetes de 5 mil doblados. Todos pasaban y nadie los veía. Mientras que en otra oportunidad me encontré un billete de 10 lucas en las escaleras del Metro. Estaban bien doblados.
Todo esto, sin contar las innumerables veces en que miro al suelo y me encuentro monedas de distinto valor y otra infinidad de cosas: celulares, relojes, anillos, son las recuerdo ahora.
Así que concluí que en realidad parece que tengo suerte para encontrarme plata. Pero no así para multiplicar ese dinero. Pero tentando a la suerte, guardé el billete de luca de Coquimbo y hoy fui a comprarme un Kino para ver si me gano los 900 millones de pesos que están en juego. Supongan que resulta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Doce años
De pronto recordé que tenía un blog. Busqué y busqué hasta que logré encontrarlo. Fueron más de doce años sin escribir nada. Me emocioné muc...
-
Llevo varios dias dándole vuelta a algún tema para escribir. Y adivinen qué... no se me ha ocurrido nada. Estoy tan fome por estos días, par...
-
Te gusta que te soben? Te gusta que te rocen? Que te hagan sudar? Sentir otro aliento a tu lado? Que te respiren en la nuca y/o en tu cara? ...
-
Un amigo me incentivó hoy mismo a hacer esto. Como es un "buen buen amigo" (de esos que te acompañan hasta a tomarte las gracias) ...