abril 22, 2010

Momentos de felicidad

El otro día tuve uno de esos momentos de felicidad que uno tiene muy cotidianamente en la vida, pero de los que no se da cuenta de inmediato. Lo bueno, en esta oportunidad, es que me dí cuenta en el momento de que estaba siendo feliz y aproveché al máximo esos minutos. Para sentirme satisfecho con la vida.
Se dio en una situación bien particular. Con el Benja. Un día que eran poco más de las 12 de la noche y el perla no se quería dormir. Ya lo había retado un poco. Lo había metido en su cama, pero no paraba de llorar porque quería ir a dormir con nosotros. Lloró y suspiró como 15 minutos hasta que al fin me dio remordimiento y fui a verlo otra vez.
No encendí la luz. Sólo me limité a ponerme junto a la puerta de su dormitorio y observarlo. Él se puso de pie sobre su cama y abrió sus brazos de par en par. Me dio mucha pena y me acerqué. Me abrazó fuerte y me repitió que quería dormir conmigo.
Le expliqué nuevamente que era muy tarde y que al día siguiente no iba a querer despertarse para ir al jardín. Y fue entonces que se me ocurrió decirle que tal vez podría yo acompañarlo a dormir en su cama un rato.
Entonces se acostó muy rápidamente y se hizo hacia el rincón lo más que pudo, dejándome casi todo el espacio. Me recosté con él y de inmediato me abrazó por el cuello y no me soltó en mucho rato. Me hacía cariño con sus manitos, y tuve un sentimiento muy especial. Fui tan feliz en esos minutos con él. Mucho más que otros tantos momentos que compartimos durante el día. Me di cuenta de ello y lo abracé con harta fuerza.
Me hizo reflexionar de la poca paciencia que tengo a veces y aunque eso ha cambiado con el tiempo, es algo en lo que tengo que seguir trabajando. Estuvimos juntos como 15 minutos y no se durmió. Siguió haciendo mañas, pero el recuerdo ya lo tenía grabado.

Doce años

De pronto recordé que tenía un blog. Busqué y busqué hasta que logré encontrarlo. Fueron más de doce años sin escribir nada. Me emocioné muc...